Los paisajes de Bruno Daureo ( Mallorca, 1983). La eterna búsqueda de la respuesta a la pregunta, que posiblemente no exista, usando como medio la captura de éstos. Mediante una continua reflexión en modo de danza, conecta el sí mismo – como espíritu libre que es – el espacio y la armonía de esta conexión, y se ausenta de todo lo que representa vivir en una sociedad de construcciones sociales contradictorias.
Este romántico, y como tal, con un rasgo revolucionario incuestionable contra cualquier normativa o tradición cultural que ahogue su libertad, se mantiene a flote en estas aguas con esta manera de sentir y concebir la naturaleza, el hombre y la vida. Manera muy influenciada – evidente – por los autores del Romanticismo Alemán, Friedrich uno de ellos. No tan lejana es la rutina de trabajo de el fotógrafo isleño – quizás éste también un día será descrito como el hombre que ha re–descubierto <> en su eterno intento por capturar, y encerrar dentro de un espacio cuadrado, la inmensidad de la acción, el tiempo y el lugar.
>> Paisajes que al captarlos mediante la técnica fotográfica y distintos procesos químicos me hacen estar, sentir y ver a través de ellos de un modo diferente con unos resultados que responden a una realidad << su realidad – menciona él mismo.
Ser irracional y curioso, inspirado por el sentimiento y no por la razón. Para él como para algunos fue – y vuelvo a mencionar el Romanticismo Alemán – las imágenes y las parábolas, la interpretación imaginativa de la creación del mundo y de la naturaleza contienen más verdad que las teorías – los sentido y las pasiones << ni hablan ni entienden otra cosa que imágenes>>.
Su modo de trabajo, al igual que su modo de vida, es, calmado, reflexivo y sensible – horas y horas frente un obturador esperando ralentizar el tiempo para así campar el momento, que recoja y muestre eso que tanto pretende demostrar, el instante.
Daureo sumerge los ojos por los que ve en las aguas de la isla – el paisaje que le ha visto crecer – y espera que éste, recreándolo a modo de diario visual o autorretrato, le ayude a comprender.
Instante, su instante, es el que detiene el entorno, su entorno, el que habla del recuerdo y la memoria, el pasado y el ahora. No obstante, aunque sus paisajes son como ventanas a través de las que el observa a éste y a sí mismo en consecuencia, invitan, también, al resto a la reflexión y nos hace partícipes en su obra.
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nostalgia
Clara Garau